Los participantes en esta XLV Jornada, inspirados en el Evangelio y en la Doctrina Social de la Iglesia:
Nos reafirmamos en la defensa de la dignidad de todas las personas migrantes, que debe situarse en el centro de toda la acción pastoral de la Iglesia, promoviendo comunidades acogedoras, hogar para todos, basadas en la cultura del encuentro y de la esperanza.
Expresamos nuestra preocupación ante la instrumentalización política y económica de las personas migrantes, así como por el auge de discursos que fomentan el rechazo, en los que incluso pueden caer algunos cristianos al dejarse llevar por planteamientos ideológicos ajenos al Evangelio.
Nos comprometemos a denunciar las situaciones de explotación, abuso e injusticia que sufren muchas personas migrantes.
Impulsamos el trabajo conjunto entre migrantes y autóctonos, favoreciendo el paso de una pastoral para migrantes a una pastoral con migrantes.
Apostamos por el trabajo en red, promoviendo una pastoral con migrantes de carácter transversal en nuestras diócesis, presente en seminarios, catequesis, liturgia y demás ámbitos pastorales.
Nos comprometemos a construir una narrativa veraz sobre la migración, basada en la escucha, el acompañamiento y la interculturalidad.
