Del Secretariado de Migraciones de la Diócesis de Huelva
En este Día del Trabajo, de San José Obrero, desde el Secretariado de Migraciones de Huelva, queremos unir nuestra voz a la de tantos trabajadores y trabajadoras que, con su esfuerzo, sostienen el latido de nuestra tierra.
Hoy celebramos los derechos consolidados que definen nuestra identidad como clase obrera: la jornada de ocho horas, el salario mínimo, la seguridad en el tajo y el derecho al descanso. Son conquistas que no cayeron del cielo, sino que son fruto de décadas de sacrificio y unidad. ¡Son derechos de todos y para todos.
Sin embargo, no podemos cerrar los ojos a la realidad que vemos cada día en nuestros campos, asentamientos y barrios de Huelva. Mientras nosotros celebramos estos avances, miles de hermanos y hermanas migrantes sufren la vulneración sistemática de esos mismos derechos:
• Salarios por debajo de convenio.
• Viviendas que no garantizan la higiene ni la seguridad básica.
• La invisibilidad de quienes son esenciales pero parecen no tener voz.
Es doloroso reconocer que la economía que nos hace crecer se apoya, con demasiada frecuencia, en la precariedad de quienes vienen buscando un futuro mejor. La dignidad de una sociedad se mide por cómo trata a su trabajador más vulnerable.
Pero nuestra denuncia no nace del rencor, sino del amor y la justicia. Queremos lanzar un mensaje positivo y movilizador:
1. Agradecemos profundamente la inmensa aportación cultural y económica del colectivo migrante a Huelva. Sin ellos, nuestra despensa y nuestro futuro estarían vacíos.
2. Creemos en un mercado laboral donde el color de la piel o el origen no dicten tus derechos.
3. Seguimos caminando al lado del que sufre, tendiendo puentes y exigiendo que el trabajo sea, de verdad, un camino de vida, no de explotación.
¡Hoy brindamos por un trabajo decente para TODOS!
