“Carne de cañón» es una frase hecha que hace referencia a la persona o grupo de personas, normalmente pertenecientes a una muy baja posición social, a las que se expone sin miramientos a sufrir cualquier clase de daño, incluso la muerte. (Wikipedia)
El pasado 30 de julio entraron en Ceuta ilegalmente entre 70.000 y 80.000 personas según datos del Gobierno. Para hacernos una idea de lo que esto supone allí, Ceuta tiene una población de 84.222, es decir, en un día, se duplicó la población.
Ya el 1 de agosto había empezado el retorno masivo de los emigrantes.
Todavía no han regresado todos: muchos menores no acompañados no pueden volver por la falta de cooperación de las autoridades marroquíes.
Y otros ya no volverán: En España murieron más de 80 personas, oficialmente, y se calcula que entre 20 y 40 al otro lado de la frontera.
Ni la policía ni el ejército marroquí hicieron nada por evitarlo.
El pasado 15 de agosto se preparó una nueva avalancha en Ceuta: no lo consiguió ninguno. Eran en su mayoría subsaharianos y la policía marroquí, que días antes no se había enterado de la movilización de más de 70.000 personas, puso todos los medios antidisturbios para mostrar a Europa que el rey Mohamed VI controla el país.
¿Qué consecuencias ha tenido?
Meter al gobierno de español en un lío monumental del que no puede salir ni bien ni regular. Pedro Sánchez había hecho una visita a Argelia (enemigo irreconciliable de Marruecos) el pasado 20 de julio para aumentar la cooperación.
Lo de siempre en estos casos: el rey de Marruecos negociará con la UE “ayuda” para estos casos: Ya se está hablando (Euronews) de un acuerdo en torno a 7.400 millones.
La ONG Caminando Fronteras eleva a 141 las muertes al contar los aparecidos en aguas marroquíes. Carne de cañón cuya vida vale muy poco para su gobierno.
