Hermanos y hermanas.
Mi nombre es Yamilet, llevo 10 años en España y formo parte de la Pastoral de personas migradas.
Hermanos y hermanas,
Mi nombre es Yamilet, llevo 10 años en España y formo parte de la Pastoral de personas migradas.
Hoy quiero hablarles desde mi experiencia… desde la vida.
Cuando escuchamos hablar de una posible regularización extraordinaria masive en España, para muchos puede parecer un trámite más, para otros motivos de confrontación. Pero para nosotros… es mucho más:
Es esperanza.
Es dejar de vivir con miedo.
Es poder decir: yo también puedo construir mi vida aquí con dignidad.
Muchos de nosotros hemos migrado con esperanza dejando atrás familia, cultura e inseguridad …
pero no hemos dejado atrás lo más importante: nuestras ganas de trabajar, de servir, de aportar.

No venimos solo a recibir…
venimos también a dar.
Damos nuestro esfuerzo cada día.
Damos cuidado, damos servicio…
y, muchas veces en silencio, ayudamos a sostener esta sociedad que también sentimos como nuestra.
Y aunque el camino no siempre ha sido fácil…
también hemos vivido algo muy grande:
la alegría de ser acogidos,
la alegría de participar,
la alegría de poder servir.
Porque cuando alguien te abre un espacio…
cuando alguien te mira y te reconoce…
todo cambia.
Dejas de sentirte extraño…
y empiezas a sentir que perteneces.
Como Iglesia, sabemos que toda persona es imagen de Dios.
Y el Evangelio nos lo recuerda con claridad: acoger al extranjero es acoger al mismo Cristo.
Por eso hoy no venimos a pedir… venimos a invitar.
A seguir construyendo una comunidad donde nadie sea extraño.
Donde miremos al migrante como un hermano.
Donde la acogida se viva en lo concreto:
en una mirada, en una oportunidad, en un gesto.
Porque para quienes hemos migrado…
un gesto puede cambiarlo todo.
Esta regularización no es solo una decisión legal.
Es una oportunidad para crecer como sociedad.
Para construir algo más justo, más humano… más fraterno.
Una sociedad donde nadie quede atrás.
Donde la dignidad y la legalidad caminen juntas.
Hermanos y hermanas, este es un momento de esperanza.
Que sepamos ser una Iglesia que acoge,
que acompaña,
que integra…y donde todos podamos aportar, servir…
y alegrarnos de pertenecer.
Amén.
