Jornada mundial de las migraciones

El pasado fin de semana, 3 y 4 de octubre se celebró en Siero la Jornada Mundial de las Migraciones

El sábado se hizo un Círculo de Silencio en la Plaza del ayuntamiento, para recordar todas las historias de la gente que se tiene que ir de su casa y de su país, por la guerra, porque no tienen forma de sacar adelante a su familia o por razones climáticas. Durante el silencio de media se recordaron frases del Papa León XIV en su reciente estancia en las islas Canarias, en donde nos animaba a no ver a los emigrantes sólo como cifras: «…cuando el migrante deja de ser “un emigrante más”, deja de ser una categoría y una cifra. Sólo entonces comprendemos que esa niña podría ser nuestra hija, esos rostros parte de nuestra familia; y entonces, la conciencia se queda sin excusas”. Y también que «La dignidad humana no tiene pasaporte ni pierde valor al cruzar una frontera«.

Terminamos el acto con unas palabras recordando la crisis vivida en Ceuta, todavía presente en todos nosotros, y recordando que ésta no ha sido una crisis migratoria, ha sido una invasión en la que los pobres han sido utilizados como carne de cañón para intereses políticos a ambos lados de la frontera. Lo pagan los de siembre: se calcula que ha habido 140 muertos sumando ambos lados de la frontera.

El domingo se celebró la Eucaristía en la Iglesia parroquial de San Pedro y en la que intervino un coro sudamericano y se celebró también un bautizo, que el Espíritu Santo quiso que fuera la hija de una venezolana y un español. Nada más hermoso se puede celebrar en esta Jornada, que nos ha renovado las fuerzas para seguir compartiendo el camino con los hermanos que vienen de lejos.

Después de la Eucaristía, compartimos entre todos un pincheo de fraternidad en los locales parroquiales